Ministerio Renacer - Una Fe,Un Mismo Amor,Una Familia
 
La Misión de Renacer
es alcanzar, restaurar y edificar personas y sus familias al conocimiento de Dios.  
  
"hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, ... "  
Efesios 4:13a
 
Donde todos puedan adorar y servir juntos, en una Fe, un mismo Amor y donde unidos podamos ser una Familia.
 
"un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos."
Efesios 4:4-6
 
 
 
 
 
"Jesucristo es nuestro Salvador, Santificador, Sanador y el Rey que viene".
 
La Cruz representa que Cristo es nuestro salvador, Creemos que Jesús es el único camino hacia Dios... "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14,6); "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos." (Hechos 4,12)
 
El Lavacro representa que Cristo es nuestro santificador (sobre el lavacro véase Ex 30:17-21; 38:8). Comúnmente este emblema ha sido confundido con una copa. Creemos en el Espíritu Santo de Dios y en su llenura, único medio por el cual podemos llevar una vida cristiana santa y victoriosa... Jesús dijo: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer." (Juan 15,5); "Como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud:" (2 Pedro 1,3)
 
El Jarro representa que Cristo es nuestro sanador, Creemos que Jesucristo tiene poder para sanar cualquier enfermedad: "Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos." (Marcos 6,56). Con su muerte en la cruz, Jesús proveyó el medio para que todos pudiésemos alcanzar la sanidad de nuestros cuerpos: "... y por su llaga fuimos nosotros curados." (Isaías 53,5). En nuestros días, este poder se sigue manifestando porque "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." (Hebreos 13,8). Podemos invocar confiadamente su gracia porque: "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;" (Isaías 59,1).
 
La Corona representa a Cristo como nuestro Rey que viene pronto, Creemos en la segunda venida de Jesucristo y en el rapto de la Iglesia. Su venida será antes del milenio y puede ocurrir en cualquier momento. No sabemos el día ni la hora pero el que puede ocurrir en cualquier momento es lo que motiva nuestro esfuerzo misionero. Porque Jesús dijo: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin." (Mateo 24,14); "Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Marcos 14,62).
 
Declaración de Fe
 
Hay un solo Dios, quien es infinitamente perfecto y existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
 
Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Murió en la cruz, el Justo por los injustos, como sacrificio substitutivo, y todos que creen en El son justificados por medio de su sangre. Resucitó de entre los muertos, según las Escrituras. Actualmente está a la diestra de la Majestad en lo alto como nuestro gran Sumo Sacerdote. Vendrá otra vez para establecer su reino de justicia y paz.
 
El Espíritu Santo es una divina persona, enviado para morar en el creyente, para guiarlo, enseñarlo y darle poder, y para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Los Testamentos, Antiguo y Nuevo, son infalibles tales como fueron originalmente; fueron inspirados verbalmente por Dios y son una revelación completa de la voluntad de Dios para la salvación de los seres humanos. Constituyen la única regla divina de fe y práctica cristiana.
 
El hombre fue creado originalmente a la imagen y semejanza de Dios; cayó por su desobediencia, y así incurrió en la muerte tanto física como espiritual. Todo hombre nace con una naturaleza pecaminosa, está separado de la vida de Dios y puede ser salvo sólo por la obra expiatoria del Señor Jesucristo. El fin de los impenitentes e incrédulos es la existencia eterna en sufrimiento consciente; el del creyente es de gozo y dicha eterna.
 
La salvación se ha provisto por medio de Jesucristo para todos los hombres; y los que se
arrepienten y creen en El, nacen de nuevo por medio del Espíritu Santo, reciben el don de vida eterna y llegan a ser hijos de Dios.
Es la voluntad de Dios que todo creyente sea lleno del Espíritu Santo y enteramente santificado, separado del pecado y del mundo, y completamente dedicado a la voluntad de Dios, y así recibirá poder para vivir santamente y servir eficazmente. Esta experiencia progresiva, efectuada en la vida del creyente después de su conversión.
Hay provisión en la obra redentora del Señor Jesucristo para la sanidad del cuerpo mortal.
 
La oración por los enfermos y el ungimiento con aceite son enseñados en las Escrituras y son privilegios de la Iglesia para el presente siglo.
 
La Iglesia consiste de todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo, que son redimidos por su sangre y nacen de nuevo por el Espíritu Santo. Cristo es la Cabeza del Cuerpo, su Iglesia que ha sido comisionada por El para ir a todo el mundo para testimonio, predicando el Evangelio a todas las naciones. La iglesia local es un cuerpo de creyentes en Cristo que se reúne para la adoración a Dios, la edificación por medio de la Palabra de Dios, la oración, la comunión, la proclamación del Evangelio y la celebración de las ordenanzas del Bautismo y la Santa Cena. Habrá una resurrección corporal de los justos y de los injustos; para aquellos será una resurrección para vida; y para éstos, una resurrección para juicio.
Habrá una resurrección corporal de los justos y de los injustos; para aquellos será una resurrección para vida; y para éstos, una resurrección para juicio.
 
La Segunda Venida del Señor Jesucristo es inminente y será personal, visible y premilenial. Esta es la esperanza gloriosa del creyente y es una verdad vital que le impulsa a una vida santa y un servicio fiel